martes, 18 de enero de 2011

476 Años de la Fundación de Lima

Lima cumple 467 años de fundación española y el 18 de enero es el día central de festejos y celebraciones, fecha en que aquella calurosa mañana del lunes de 1535, el viejo conquistador Francisco Pizarro -natural de Extremadura, España- orgullosamente erguido en el centro de nuestra Plaza Mayor -donde hoy se levanta la pila ornamental- y enfundado en su traje de gala, con la cabeza descubierta y espada en mano, toma posesión de la ciudad, llamándola desde ese instante como la Ciudad de los Reyes.
Es a partir de entonces que a Lima la adornan distintas denominaciones: "La Perla del Pacífico", "La tres veces coronada villa", "La ciudad jardín"; en fin, le sobran títulos y distinciones. Sin embargo, Lima es una, la que los limeños queremos, la vieja capital de Nueva Castilla, pedazo de costa bañada por las frías aguas del Pacífico; alguna vez la más importante de Sudamérica y una de las más vistosas del mundo. Hoy en día -y a pesar de sus años transcurridos- sus contrastes y paradojas perduran aun dentro de ella con pequeños rezagos de toda esa galanura y elegancia que la caracterizaban hasta hace poco.


Lima Antes del arribo de Pizarro.



Mucho antes de que los españoles llegaran a Lima, la región fue fugazmente habitada por diferentes pueblos trashumantes como los Chavín, los Aimara, los Wari, los Muchik y otros que pasaron en sucesivas oleadas y que dejaron constancia de su presencia en las edificaciones que levantaron y que luego abandonaron.
Cuando Pizarro llegó a Lima, encontró que su gente se dedicaba en su mayoría a la agricultura y a la pesca; de trato sencillo y pacífico, muchos de ellos ni siquiera se percataron de su presencia. El valle del Rímac, donde Lima está ubicada, era uno de los parajes más hermosos de la costa y en ella había un total de veintidós pueblos, cuatro tambos, dos pesquerías en el Callao y Chorrillos, además de dos fortalezas enclavadas al norte y al sur de Lima, Kolliqe y Atoqkunka, respectivamente.
Su población se calculaba aproximadamente en cincuenta mil, dispersos por toda la comarca. Los limeños de ese entonces se cobijaban en casas hechas con armazones elaborados a base de algarrobos, agrupándose en círculos de vecindad, formando campamentos. Estos grupos de pobladores ocupaban, aparte del valle del Rímac, los valles de Lurín y Chillón.
Hoy en día, en el valle del Rímac se ubican importantes complejos arquitectónicos como los de Huallamarca, Pucllana, Mateo Salado, Maranga y Armatambo, construidos especialmente para albergar a una importante población precolombina dedicada a la agricultura, pesquería y artesanía.
Actualmente esas construcciones se hallan confundidas entre modernos edificios en los distritos de Miraflores, San Isidro, Pueblo Libre y Chorrillos, que si bien lucen desgastadas por el paso del tiempo mantienen aún las formas arquitectónicas de su época. También se pueden encontrar restos en Lurín y Pachacámac al sur y en Huaycán de Cieneguilla al este de Lima, casi todas ellas con alto contenido religioso pues servían como centro de adoración a los dioses.
Antes de la fundación española de Lima, el Curaca Taulichusco era el señor del valle pues prácticamente controlaba la vida económica de la gran planicie que se extendía hasta el mar. Su residencia quedaba justamente donde hoy es el Palacio de Gobierno. Desde esa enorme edificación vigilaba una de las mayores obras hidráulicas levantadas en el Perú y que abastecía con agua a extensas zonas de cultivo, llevándola desde los boquerones del río Rímac hasta donde se asentaba la cultura Maranga, en el actual distrito de San Miguel, y llegando hasta los acantilados que hoy son parte de la Costa Verde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario